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¿Dinero bloqueado impide a Venezuela comprar las vacunas para la COVID-19, como dijo Jorge Arreaza?

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"Si Venezuela no tuviese esos recursos bloqueados, hubiésemos comprado hace tres meses, los 30 millones de vacunas que le hacen falta al país"

Autor

Jorge Arreaza

Lugar y fecha

Caracas, 7 de abril de 2021

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Es falso que el régimen de Nicolás Maduro no haya comprado las vacunas necesarias contra la COVID-19 para inmunizar a la población porque el gobierno de Estados Unidos tenga retenido fondos, como parte de las sanciones impuestas a Venezuela, como lo afirmó el canciller Jorge Arreaza en entrevista a la agencia francesa AFP

Por:  Ligia Perdomo

13-04-2021

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En una entrevista publicada por la agencia francesa AFP, el 7 de abril, el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, dijo que si el país no tuviera recursos bloqueados en la banca internacional, hace tres meses ya hubiera comprado las 30 millones de vacunas contra la COVID-19 que se necesitan para sus habitantes. Pero la afirmación es falsa. 

"Si Venezuela no tuviese sus recursos bloqueados, hubiésemos comprado hace tres meses las 30 millones de vacunas que le hacen falta al país (...) No solo tendríamos las 30 millones de vacunas, sino que ya hubiésemos vacunado a la mitad de la población si no tuviésemos los recursos represados y bloqueados en la banca internacional", dijo a periodistas de AFP.

El economista Asdrúbal Oliveros, socio director de la firma Ecoanalítica, refutó la declaración en un tuit:

Consultado por EsPaja.com, Oliveros indicó que el gobierno de Maduro pudiera contar con 8.100 millones de dólares en el año, lo que contrastado con el costo de las vacunas, que calcula entre 200 millones y 600 millones de dólares –dependiendo de la que se use y del número de dosis e incluyendo los gastos logísticos– evidencia que sí dispone de recursos para comprar las vacunas y no depende del dinero represado por el gobierno de Estados Unidos para poder adquirirlas.

Arreaza informó el 8 de abril en su cuenta de Twitter, que Venezuela había exigido al menos la liberación de 300 millones de dólares:

Oliveros detalló que "con niveles de exportación promedio, en el año, de 500.000 barriles de petróleo, los ingresos pueden estar en el orden de poco más de 5.000 millones de dólares. La venta de oro, metales suma 3.000 millones de dólares. Estamos hablando de unos 8.100 millones de dólares totales en el año como ingresos del Estado, que son muy mermados. Cuando Maduro llegó al poder tenía ingresos superiores a los 50.000 millones de dólares, pero comparado con los costos de vacunas, el gobierno pudiera hacerle frente".

El gobierno de EEUU ha impuesto sanciones a Venezuela para presionar la salida de Nicolás Maduro del poder, a quien no reconoce como presidente por haber sido reelecto en unas elecciones fraudulentas.

Oliveros recuerda que si bien el régimen tiene limitaciones para mover el dinero, "el gobierno puede comprar vacunas de países aliados como Rusia y China. Probablemente pueda acordar con estos países algún tipo de pago vía petróleo, como ha ocurrido con otros bienes en el pasado".

De hecho, las 750.000 dosis que han llegado al país hasta el 12 de abril corresponden a 500.000 de China y 250.000 de Rusia.

"Pareciera que hay alguna intencionalidad de no alcanzar estos acuerdos o poner la culpa sobre Juan Guaidó (reconocido por EEUU y otras 50 naciones como el presidente interino de Venezuela) y el tema de los recursos retenidos en los EEUU. Pero es mentira que el gobierno no tiene ingresos (para comprar las vacunas)", puntualizó Oliveros.

El economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Jesús Palacios Chacín, coincide con Oliveros. "La realidad es que el gobierno ha empezado a vender más petróleo.en los últimos meses, de 359.000 barriles diarios en octubre de 2020 a 690.000 por día en marzo, apoyados en China, aunque no implica necesariamente ingresos porque puede ser que se esté yendo mucho en pago de deuda. Pero al final, ha empezado a vender más oro y otros minerales. El gobierno ha tenido más ingresos y la capacidad de hacer las compras de vacunas que son necesarias para el país", dijo el académico a EsPaja.com.

"Arreaza usa un argumento político para justificar un tema de la gravedad de la crisis de salud que está viviendo el país y la masificación a la que están llegando los contagios (de COVID-19)".

Un poco de cronología

No es la primera vez que Arreaza, otro funcionario o el propio Maduro utilizan las sanciones de EEUU contra Venezuela como excusa para justificar el colapso del sistema público de salud. Lo vienen haciendo de manera reiterada desde el inicio de la pandemia en el país, en marzo de 2020.

El 30 de marzo de 2020, la Cancillería denunció que 23 operaciones financieras no prosperaron por las medidas impuestas por el gobierno de Estados Unidos. De acuerdo con la información reseñada por TelesurTv en su momento, esos recursos estaban destinados a la compra de alimentos, insumos básicos y medicamentos.

Desde entonces, el régimen ha usado las sanciones –o bloqueo como lo llama– como un pretexto para no acceder a medicamentos para el tratamiento contra la COVID-19, provocada por el coronavirus SARS-CoV-2.

En diciembre de 2020, Maduro pidió en la sesión extraordinaria de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que se levantaran las sanciones para atender la emergencia derivada de la pandemia. Indicó que a Venezuela se le impide "acceder a cuentas para pagar las medicinas que necesitan los pueblos, a las fuentes primarias de medicinas, a equipos, insumos médicos, a la compra de combustible", reseñó la cadena de Tv alemana DW.

A pesar de los obstáculos que suponen las medidas en contra de actividades que representan negociar con el gobierno de Maduro, sus autoridades han logrado acuerdos para la compra de vacunas a Rusia.

El 15 de noviembre de 2020, Maduro anunció que Venezuela había llegado a un acuerdo con Rusia para la compra de 10 millones de vacunas Sputnik V, que comenzarían a llegar al país a partir de enero de 2021. Sin embargo, fue el 13 de febrero cuando arribó al país el primer lote de 100.000 dosis, apenas el 1% de lo convenido.

Días más tarde (17 de febrero), Maduro reveló que el gobierno había invertido 200 millones de dólares por las 10 millones de vacunas, lo que da un costo unitario de 20 dólares. Pero 10 millones de dosis de Sputnik V alcanzan para inmunizar a 5 millones de personas, ya que el protocolo abarca dos dosis que se aplican con un intervalo de 21 días.

El segundo lote de otras 100.000 Sputnik V llegó al país el 6 de marzo, mientras que el 29 de marzo arribaron 50.000 dosis, para un acumulado de 250.000 vacunas rusas. Pero a la par, el 1 de marzo habían llegado al país 500.000 dosis de vacunas Sinopharm, donadas por el gobierno de China, para un total de 750.000 dosis con las que se inocularías 375.000 personas.

Venezuela suscribió en septiembre de 2020 su ingreso al mecanismo Covax, un programa global impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar el acceso equitativo a las vacunas en el mundo. Sin embargo, no canceló el monto exigido y se le dio hasta principios de febrero para pagar un adelanto de 18 millones de dólares.

En el caso del continente americano, el Fondo Rotatorio para Vacunas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es el mecanismo a través del cual se puede acceder. Venezuela tiene reservado bajo este esquema entre 1,4 y 2,4 millones de dosis..

El régimen de Maduro se escuda en las sanciones de EEUU. Y Juan Guaidó, opositor reconocido por EEUU y otras 50 naciones como presidente interino de Venezuela, gestionó ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro norteamericano, el uso de fondos congelados al Banco Central de Venezuela en EEUU, para la compra de vacunas.

Según información publicada el 19 de marzo por la agencia Reuters, "en el acuerdo aprobado por la oposición se solicitó el uso de 30,3 millones de dólares que están en una cuenta del emisor venezolano en Estados Unidos. De ese monto 18 millones de dólares se destinarían a cancelar a Covax y 12 millones de dólares se invertirían en la cadena de frío que requiere el plan de vacunación".

Guaidó anunció el acuerdo que permitiría a Venezuela beneficiarse del mecanismo Covax que suministraría las vacunas de AstraZeneca/Oxford, pero el gobierno de Maduro lo rechazó señalando que no daría entrada al país a ese fármaco, cuya aplicación fue suspendida en algunos países europeos tras la muerte de algunas personas que presentaron trombosis luego de la inoculación. 

Sin embargo, el fármaco puede ser usado. Otras naciones mantienen el programa de vacunación que la incluye. De hecho, la OMS sigue recomendando el uso de la vacuna de AstraZeneca (con 79% de efectividad), por cuanto sus beneficios superan los riesgos de trombosis (coágulos).

Llega la confirmación

El 9 de abril, la vicepresidente de la República, Delcy Rodríguez –acompañada del canciller Arreaza–, anunció al país que el día anterior había recibido "una comunicación de Covax, en Ginebra (que) firma el encargado para América Latina, Santiago Cornejo (...) Por medio de la presente me gustaría aprobar una transacción por 59,2 millones de francos suizos a ser transferidos al gobierno bolivariano de Venezuela a la alianza Gavi, que forma parte del mecanismo Covax".

Buscar la declaración desde el minuto 6:06.90 hasta el 13:01.

De acuerdo con la información leída por Rodríguez, el acuerdo suscrito por el ministro de Salud, Carlos Alvarado, en septiembre de 2020, Venezuela puede comprar "11.374.400 dosis para vacunar al 20% de la población, como parte de los 119.999.920 dólares que cuesta la suscripción a este mecanismo. Damos la bienvenida al depósito de 59,2 millones de francos suizos a ser depositados en la cuenta Gavi, ya Covax recibió al equivalente a 64 millones de dólares, que formaría parte del anticipo que Venezuela está dando para garantizar 20% de la vacunación venezolana".

Estos fondos será utilizados como parte del pago inicial al mecanismo y para la compra de una vacuna Covid-19 aprobada por el gobierno de Venezuela (...) en base a las especificaciones propias, por ejemplo, está circulando la variante Bolsonaro, la P1 y P2, y no cualquier vacuna atiende las variantes (...) Y el gobierno de Venezuela le informará oportunamente al mecanismo Covax sobre las vacunas que ellos ofrecen".

Rodríguez reconoce que el gobierno bolivariano de Venezuela (de Nicolás Maduro) es quien está haciendo el depósito y que los otros 60 millones de dólares requeridos por Covax ya están garantizados y en su oportunidad, cuando corresponda, Venezuela va a cancelar.

Señala además que siguen haciendo gestiones para liberar los recursos represados por el gobierno de Estados Unidos. Y dice que "Venezuela atraviesa una situación humanitaria derivada de la pandemia, pero también del terrible bloque criminal que significaron todas las sanciones ilícitas, las medidas coercitivas unilaterales impuestas contra nuestro pueblo y (pide que liberen) definitivamente esos recursos para adquirir insumos contra el COVID-10. Son costosos".

Recordó, además, que Maduro había puesto a disposición petróleo a cambio de vacunas. Covax garantiza la inmunización a 20% de la población y reiteró que la meta es poder vacunar al 70%, para lo cual se apoyarán en mecanismos bilaterales, de la asociación estratégica integral con China, de la cooperación estratégica con Rusia y de la hermandad con Cuba.

Si las adquisiciones a Covax, de poco más de 11 millones de dosis, garantizan la inmunización de 20%, las 10 millones compradas a Rusia (de las cuales solo se sabe del arribo al país de 250.000) y el medio millón donado por China se aplicarían a otro 20% de la población, por lo que restaría conseguir el fármaco para otro 30%, con lo cual se completaría la meta del gobierno.

Las declaraciones de Rodríguez no hacen más que confirmar que el gobierno de Maduro contaba con fondos para la compra de los vacunas que buscan prevenir la COVID-19. El mismo sábado el líder opositor Juan Guaidó se pronunció en ese sentido:

El domingo 11 de abril, Maduro informó desde el Palacio de Miraflores, que “en su momento se sabrá de dónde sacamos el dinero. Fue la liberación de unos recursos que estaban secuestrados por Estados Unidos y fueron depositados en francos suizos porque si se hacía en dólares se lo robaba la Reserva Federal de Estados Unidos”, sin ofrecer mayores detalles.

Si se tratase de fondos recuperados, quedaría en evidencia que hubo voluntad política para ello y las gestiones pudieron hacerse desde el año pasado y evitar así que aumentara de manera significativa el número de contagios.

Y si el monto requerido es apenas de 600 millones de dólares, como calcula el economista Asdrúbal Oliveros, Maduro pudo haber priorizado los ingresos por exportaciones de petróleo y oro para la adquisición de las vacunas o buscado intercambios o acuerdos con sus aliados comerciales.

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